Este fin de semana ha sido espléndido. El sábado corrí la Carrera de San Valentín, con miedo por el comienzo cuesta arriba y por el desconocimiento del trazado. Es lo que toca este año. Es la primera vez que corro esta carrera, al igual que las otras, y reservo un poco para conocer la distancia, las cuestas, etc. El domingo, previa facturación de las chicas en el rastro, corrí por una senda que aún no conocía. Es la senda que llega hasta Llantones. Aunque había mucha gente, se discurría bien, quizás mejor a primera hora, y hay un buen trozo que esta iluminado.
Hoy a medio día, cuatro con la mujer a ritmo caracol, y, luego, nueve a trote cochinero (5:30).
Mañana espero poder nadar.
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