miércoles, 13 de febrero de 2008

Estado en el que llegué a Pola de Siero

Esta es la cara que traía después de 21 kilómetros de sufrimiento. Lo positivo de todo esto es aprender a coger un ritmo constante, a pesar de tanta subida y bajada, y sobre todo, a echar bastante vaselina en las zonas de roce...

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